¿Por qué incluso los CEOs necesitan mentores?

El trabajo de un mentor es empujarnos más allá

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Bill Gates, CEO de Microsoft, dice claramente que todos necesitamos de un coach. Da igual quienes seamos, deportistas, gimnastas, o sólo juegas las cartas; todo el mundo necesita a alguien que nos de su feedback, esa es la única manera cómo mejoramos.

Por naturaleza humana, tenemos la tendencia a permanecer en nuestras zonas de confort, como si fuese algo estático, y en esa permanencia nos adormitamos hasta el punto de creer en la imposibilidad de salir de allí. El trabajo de un mentor es empujarnos más allá, a partir del punto donde comencemos a sentirnos incómodos con lo que hacemos, ayudándonos a definir y alcanzar las metas propuestas y desafíos.

No es tan fácil recibir ese feedback, porque no vamos a escuchar lo que queremos oír, así que ten paciencia y algo de tiempo para aprender hacerlo. Una dosis de humildad es necesaria para permitir que otros, que no te conocen, opinen sobre tu trabajo.

Los CEOs también pueden tener a un mentor ejecutivo o de la vida para que los ayude tanto en su crecimiento personal, como laboral. Además de un mentor que “ya haya estado ahí”.

Los cambios rápidos en la tecnología, la demografía y la globalización son tales que ninguna persona podría contar con los conocimientos o la experiencia necesarios para dirigir organizaciones efectivamente en el ambiente actual.

El tiempo promedio de un CEO en el cargo está disminuyendo, y las expectativas de los interesados están aumentando: los nuevos CEOs tienen cada vez menos tiempo para demostrar su valía para el trabajo y las juntas no quieren perder mucho tiempo reemplazando a un CEO ineficaz. Hay algunas industrias que son menos volátiles y otras organizaciones que tienen unas regulaciones menos complejas a la hora de operar.

La mayoría de los procesos de tutela no involucran el intercambio de dinero. Los honorarios pagados tienen el efecto de priorizar las reuniones con el mentor para ambas partes. Cuando la empresa paga un mentor, demuestra su compromiso por el desarrollo de las habilidades y capacidades del CEO o de quién está a punto de convertirse en uno/a mediante varios mecanismos (de los cuales el tutelaje es sólo uno). Cuando es el CEO el que paga, quizás “hay más en juego” todavía. El mentor debe haber alineado experiencias sobre lo que su alumno busca o lo que le falta. El tutelaje no está diseñado para emparchar un problema complejo o una crisis.

El mentoring es la solución a esta necesidad de evolución al ofrecer mayores criterios a la hora de tomar buenas decisiones, amplía la perspectiva ante cualquier desafío y genera autoconfianza para abordar cualquier cambio por muy complejo que parezca.

Todos necesitamos un mentor !

Por Luciana Bengardino

Head of Executive

Hays Chile